Sistema de cajas acústicas activas inalámbricas audio pro A26

Una propuesta muy bien pensada y ejecutada para quienes desean complementar su televisor con sonido en Alta Fidelidad y amplias opciones de conectividad por un precio extremadamente competitivo.

Fundada en 1978 con el objetivo de ofrecer máxima calidad sonora al mejor precio, la sueca audio pro es una de esas marcas que han ido entrando y saliendo de nuestro país durante las últimas décadas. No conozco la marca tan a fondo como otras, pero sí me llamó la atención en su momento el prestigio del que goza en un mercado tan exigente y tan dado a lo superlativo en audio como es el japonés. En este sentido, es evidente que el lema de la casa, “Sound of Scandinavia”, tiene mucho que ver con lo que acabo de decir por cuanto las realizaciones procedentes de esa parte de Europa –Dinamarca, Suecia y, en menor medida, Noruega- son sinónimo de honestidad a todos los niveles con el plus de un diseño industrial elegantemente minimalista que no deja indiferente.

La filosofía que acabo de esbozar se plasma espléndidamente en el producto que protagoniza el presente análisis: un sistema de altavoces estereofónico activo inalámbrico pensado para complementar cualquier televisor o dispositivo móvil con un sonido de calidad genuinamente “Hi-Fi” por un precio muy apetitoso.

UN PLANTEAMIENTO EN EL QUE LA CALIDAD MANDA EN TODO MOMENTO

Formado por una caja acústica “master” que alberga toda la conectividad y la electrónica de amplificación y una “slave” conectada a la misma por cable, el sistema A26 destaca de inmediato por sus ultracompactas dimensiones, su elevada calidad de fabricación (observen el encaje de los tornillos de los paneles posteriores), las opciones de conectividad que ofrece (a pesar de la ausencia de una toma USB que iría más que bien) y la potencia ofrecida por su práctica “app” de gestión dedicada (aunque compatible únicamente con Android). Presentado por audio pro como una alternativa de sonido superior a una barra de sonido de precio equivalente al ofrecer una escena sonora mucho más amplia y consistente, del A26 me gustaría subrayar la solvencia de su configuración electroacústica, materializada en un “midwoofer” y un tweeter de alta calidad que en conjunción con un amplificador en Clase D de 2×75 vatios continuos, un recinto relativamente voluminoso –para el tipo de caja acústica al que nos estamos refiriendo- y un ingenioso puerto bass-reflex permiten conseguir una curva de respuesta en frecuencia de notable extensión. Al respecto, el fabricante anuncia un límite inferior de 45 Hz, aunque sin especificar, lo que en realidad significa que tal cifra implica ya ciertas pérdidas de nivel sonoro –decibelios- y que por tanto el valor “real” habría que situarlo entre 55 y 60 Hz. En cualquier caso, ello no impide al A26 cumplir generosamente su cometido por cuanto el mencionado puerto bass-reflex permite, al minimizar de manera sustancial la interacción con la pared que podamos tener detrás de la caja, disponer de un control –y por tanto una pegada- muy notable.

Pero no hay que perder de vista que el A26 es, por encima de todo, un producto con un enfoque muy práctico. De ahí que a la lógica compatibilidad ARC (Canal de Retorno de Audio) de su entrada HDMI se añadan funcionalidades tan útiles como las cinco preselecciones para acceder instantáneamente a nuestros contenidos favoritos o la posibilidad de generar, vía ARC, sonido envolvente virtual –y además con tres posiciones de ajuste- para expandir la componente espacial del sonido durante el visionado de películas. Otra característica de interés es la posibilidad de conmutar entre los modos “full range” y “satellite” por cuanto en el segundo la respuesta en graves se atenúa para dejar la reproducción de dicha zona del espectro en manos de un subwoofer.

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